Amanda, la curadora de la biodiversidad herborizada

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Las investigaciones de la más joven especialista del Jardín Botánico de Cienfuegos enriquecen colecciones herborizadas. / Fotos: Ismary Barcia.

Aunque Amanda Vitlloch Ramos soñó con el trabajo de campo al graduarse como bióloga, ha encontrado entre añejas plantas la realización profesional. Sus recientes estudios benefician colecciones de referencia nacional para el estudio de la biodiversidad en Cuba.

Desde que inició su vida laboral, le asignaron la custodia del herbario, fundado en 1927, donde se conservan muestras colectadas que datan de cuando el Jardín Botánico de Cienfuegos pertenecía la Universidad estadounidense de Harvard.

Entre los más recientes registros bajo su mirada, están maderas africanas y de la cuenca del Mediterráneo, que engrosaron la xiloteca un año atrás.

“El donante de las muestras es el señor Manuel Soler, de Alicante, España, y es uno de los más grandes coleccionistas privados de Europa, con más de 33 mil muestras”, refiere la joven especialista. Él posee maderas tropicales y justamente era lo que buscábamos, esa representatividad, porque a pesar de ser nuestra colección exótica, no contábamos con ellas”. Ahora son parte del tesoro botánico, y están bajo el cuidado de la más joven especialista de la institución alrededor de 22 mil muestras, que componen las tres colecciones: xiloteca, espermoteca y el herbario.

Desde que asumió su encargo como curadora, recuperó vacíos de información como: género, localización o nombre completo, frecuentes en las colecciones de referencia de la institución científica más antigua de su tipo en Cuba.

“El trabajo se centró en buscar la base de datos en los registros de la flora de Cuba, y cada uno de los descriptores o expertos, fuentes vivas, que hubiesen estudiado esas especies, y recuperar la información.

“Como resultado, descubrimos que el herbario cuenta con tres nuevas muestras tipo, por las que se describió inicialmente una especie; ahora somos custodia de 33 muestras tipo”, sentencia con propiedad.

Para su tutor, el experimentado Julio León Cabrera, este aporte trasciende la mera posibilidad de clasificar o estudiar las especies: “porque a través de los herbarios podemos saber, por ejemplo, cuándo florecía una determinada planta, y constatar si ya no fructifica o florece en esa época del año, información útil a partir de que el clima va cambiando, y con él la adaptación o no de las especies”.

De manera que Amanda, aunque anheló el trabajo de campo al graduarse, halló entre anaqueles y viejas etiquetas, un espacio desde el que contribuir a la ciencia y ahora afirma: “el herbario como colección de referencia es muy importante, y de tenerlo en buen estado, actualizado, depende el éxito de muchos trabajos ecológicos que se hacen en el campo”.

La labor del curador de herbario es de alto valor taxonómico porque protege la historia de la evolución de las especies, una muestra de la biodiversidad contada en hojas, flores, frutos, semillas y fragmentos de madera.

2 Comentarios

  1. Conocí a Amanda Vitlloch Ramos en el JB de Cienfuegos, muchacha dedicada a la Biología y que guarda un tesoro invaluable de esa institución científica; pero además, es nieta de Román Vitlloch, periodista cienfueguero fallecido en 2014, quien fuera el reportero cultural del “5” en sus inicios, deberíamos invitarla a uno de nuestros consejos editoriales para que nos hable de su abuelo. Buen trabajo Ismary, porque a veces no sabemos lo importante que resulta el trabajo de un biólogo

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