Al lado de Fidel

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Presidentes de Gobiernos municipales de Cienfuegos posan con Fidel en septiembre de 1995. /Foto: Consejo de Estado
Presidentes de Gobiernos municipales de Cienfuegos posan con Fidel en septiembre de 1995. /Foto: Consejo de Estado

Dentro de la composición de la imagen tiene ella un lugar privilegiado, quizás por su condición de mujer los hombres cedieron el espacio que todos preferían, el mismo donde millones de nosotros quisiéramos estar hoy: al lado de Fidel.

La foto, tomada en septiembre de 1995, es casi una reliquia familiar. Por a√Īos ha adornado la oficina de mi madre junto a otros retratos, incluido el m√≠o; supongo querr√≠a alardear de sus tesoros.

Para ese entonces quien suscribe tendr√≠a solo cinco a√Īos, seguramente no calculaba el simbolismo de aquella imagen sobre el bur√≥, como tampoco puede hoy mi hija (de dos), entender el por qu√©, desde el pasado s√°bado, se acent√ļa la cuban√≠a en cada cent√≠metro de esta ciudad. Ella me lo narra a su manera: ‚ÄúMira, mam√°, otro Fidel y la bandera cubana‚ÄĚ.

En la propia √©poca de la instant√°nea tampoco yo valoraba justamente la estatura de aquel hombre de verdeolivo. No sab√≠a de Estado, ni de Ministros, ni de Consejos, ni de comunistas, ni de Partido. A mi corta edad esos t√©rminos tampoco me daban la medida cierta de su personalidad. El de la barba no ten√≠a t√≠tulos o nombramientos, era sencillamente Fidel. ¬°Y mi mam√° ten√≠a una foto al lado de √ČL!

Apenas unos meses despu√©s ella comenzar√≠a un curso en el Colegio de Defensa Nacional (CODEN) en La Habana. Cuando deb√≠a quedarse todo el fin de semana, yo la visitaba en el apartamento del reparto Alamar donde viv√≠a temporalmente. Uno de esos domingos Fidel hablaba al pueblo en la Plaza y a mis escasos a√Īos no comprend√≠a de razones: ¬ŅC√≥mo desaprovechar mi estancia en la capital? ¬ŅPor qu√© no me llevaba hasta all√≠? Me hubiera conformado con ser parte de la multitud.

Mi mamá tiene una foto al lado de Fidel, yo ni siquiera pude tocarlo a él; ahora sé que nunca podré.

Mis historias personales con el Comandante en Jefe son diminutas, pero me bastan. Como aquella tarde de septiembre de 2001 cuando inauguró la Escuela de Instructores de Arte (hoy escuela pedagógica) mientras nosotros agitábamos nuestras manos desde el tercer piso de la secundaria Hermanos Mederos. Los pasos apurados de la partida apenas me permitieron disfrutarlo.

O cuando, tres a√Īos despu√©s, esta estudiante de la ESBU Frank Pa√≠s camin√≥ lo m√°s lejos que las medidas de seguridad le permitieron, hasta encontrarlo en la distancia, al dirigirse a los m√©dicos, enfermeras y directivos del Hospital Provincial Gustavo Alderegu√≠a Lima.

Hoy lamento no haberlo leído más, no haberlo visto y escuchado más, no saberme de memoria su biografía personal, hasta los datos más íntimos. Hoy lamento no haber podido nunca estar a su lado, aunque en cierto modo sí lo estuve.

Ir√≥nicamente, fue el paso por Cienfuegos del cortejo f√ļnebre con las cenizas del Comandante la oportunidad de tenerlo m√°s cerca. Ah√≠ lleg√≥ la certeza, el golpe de una realidad que todav√≠a a ratos me parece irreal.

Mi mamá tiene una foto al lado de Fidel; desde el miércoles yo también tengo la mía.

Desde el miércoles yo también tengo mi foto con Fidel. /Foto: Aslam Castellón
Desde el miércoles yo también tengo mi foto con Fidel. /Foto: Aslam Castellón

3 Comentarios

  1. Prima estoy muy orgullosa de ti y de todos en mi familia, eres una excelente periodista y tus palabras hacen tanto, reir como llorar a cualquiera que lea. Te felicito por tu dedicación y talento.