Ahora los héroes de Hollywood salvan mexicanos

Desde la II Guerra Mundial, el norteamericano, el más ideologizado de todos los cines, ubica su brújula no tanto en función de los tiempos como de los intereses políticos del poder en cada etapa histórica. Y, al menos en el discurso, no son ahora los momentos de blandir la retórica barbárica de Donald Trump respecto al tema de la inmigración. Aunque en la práctica el tándem Joe-Kamala poco haya hecho por siquiera paliar el fenómeno, ni el uno ni la otra califican de asesinos o salvajes a esos mexicanos a quienes les usurparon el 40 por ciento de su territorio y de los cuales en la práctica dependen hoy día sectores de la nación norteña como la agricultura o la construcción.

Dejaban una imagen muy negativa, de la que pretenden distanciarse ahora en Hollywood lo mismo que en la Casa Blanca, películas internas del corte de Rambo 5: Last Blood (Adrian Grunberg, 2019), epítome del trumpismo en la  cual el enfurecido ranchero Stallone explotaba entre los túneles de su hacienda de Arizona a centenares de mexicanos; o externas, a la manera de la tan rotunda como vilipendiada Desierto (Jonás Cuarón, 2016), donde un granjero norteamericano eliminaba, sin contemplación alguna, a todos los ilegales adentrados en su país. Aunque portadora de excepcional puesta en pantalla, no se trataba esta última de una historia del todo original, pues varias películas,
sea un caso Frontera (Michael Berry, 2014) y aquel Ed Harris en el rol del vigilante exterminador de turno, habían abordado el asunto. Son filmes-espejo del escenario en el borde fronterizo y de los asesinatos perpetrados por los llamados “minuteman”, cada día, sin respuesta penal de ningún tipo.
Jim (Liam Neeson), el personaje central de El protector (The Marskman, 2021), de estreno el 1 de Mayo en el espacio televisivo La película del sábado, supone la antítesis de los de Rambo 5: Last Blood y Desierto, del cual este filme pretende ser la respuesta políticamente correcta y apócrifa. Ahora, en vez de asesinar inmigrantes mexicanos a mansalva, la figura principal de la película
los protege. Especialmente a un menor, a quien “salva” de sus propios coterráneos y cuida con su vida hasta depositarlo, travesía a carretera de Arizona a Illinois mediante, en el regazo de la familia mexicana aplatanada en Chicago que lo acogerá y seguramente lo convertirá en alguien de bien en la
“tierra prometida de los hombres libres”. Tan celoso es el viejo Neeson al cumplir la promesa hecha antes de morir a la madre del pequeño Miguel (Jakob  Pérez, convincente), que contraviene a su propia hija, policía, y echa al fuego decenas de miles de dólares “sucios” provenientes de los narcotraficantes de siempre.
El agente fronterizo personaje central de la miniserie Coyote (CBS, 2021) también protegía a una mexicana, embarazada, de los suyos. La construcción ideológica en ambos exponentes audiovisuales es que México y su gente representan lo demoníaco, pero los nobles americanos se reservan el derecho de darles cobija a aquellos pocos buenos que ellos estimen, de acuerdo con su criterio. No al libre albedrío, sino gracias a su consentimiento o pragmatismo.
A sus 68 años, el actor irlandés Liam Neeson, singular action hero quien debutara en el cine más movido a los ¡55!, constituye un rostro bien reconocible de tal pantalla y artífice, en el plano interpretativo, de uno de sus hitos del siglo en marcha: la magnífica película francesa Venganza (Pierre Morel, 2008), luego fagocitada sin pudor en par de secuelas. Tampoco resulta
descartable, dentro del género, su tetralogía al lado del realizador español Jaume Collet-Serra: Sin identidad (2011), Non-Stop: Sin escalas (2014), Una  noche para sobrevivir (2015) y El pasajero (2018).
Neeson, en sí mismo, hace rato ya es una suerte de subgénero, semejante a Nicolas Cage; si bien el primero dentro de peldaño comercial mucho más en la cima del mainstream. Así, cual suele suceder con los filmes de acción del intérprete europeo de voz única, las deprimidas taquillas presenciales de la era pandémica sintieron caer los millones de dólares no acostumbrados, cuando
estrenaron El protector en fecha reciente. Algo similar había ocurrido en octubre de 2020, al exhibirse la inferior El ladrón honesto.
El protector no tendrá el ritmo de la inigualable Venganza, tampoco el nervio de otros thrillers de acción de Neeson, pero nunca decae a lo largo del metraje. Entre el casi septuagenario protagonista y el pequeño Jakob Pérez la obra resuelve momentos dramáticos que, no por ser puros clichés, dejan de alcanzar cierto impacto emotivo. A la hora de los tiros, nuestro añejo marine de las carnicerías imperiales resulta más imparable que el francotirador de la American Sniper, de Clint Eastwood. Justo a algunos de los largometrajes del  conservador director e intérprete estadounidense, el realizador Robert Lorenz, antiguo colaborador y amigo del realizador de La mula, lanza guiños de
admiración aquí. Lorenz, por si las cosas en una película tan masculina, regala ciertos diálogos a la policía hija de Jim, interpretada por la canadiense Katheryn Winnick, exportada de la serie Vikings. Aunque no sé realmente si es por eso o por la función de refrescador de pantalla cumplida por la actriz.

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Julio Martínez Molina

Licenciado en Periodismo por la Universidad de La Habana. Periodista del diario 5 de Septiembre y crítico audiovisual. Miembro de la UPEC, la UNEAC, la FIPRESCI y la Asociación Cubana de la Crítica Cinematográfica

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