Agroecología: sostenibilidad y salud
jue. Nov 21st, 2019

Agroecología: sostenibilidad y salud

La agroecología en Cuba cuenta con el apoyo y el activismo de organizaciones rectoras de la actividad agropecuaria como ACPA, la ACTAF y la ANAP, por solo mencionar algunas. /Foto: Tomadas de Internet

La agroecología en Cuba cuenta con el apoyo y el activismo de organizaciones rectoras de la actividad agropecuaria como ACPA, la ACTAF y la ANAP, por solo mencionar algunas. /Foto: Tomadas de Internet

Cuba celebra el Día de la Agroecología este 21 de septiembre y coincide con el aniversario 61 del Congreso Campesino en Armas, conducido en plena lucha guerrillera por Raúl Castro Ruz, en ese momento Comandante y Jefe del II Frente Oriental Frank País.

Para nadie es ajeno que la Mayor de las Antillas, con un sistema alimentario dependiente en alto grado de las importaciones requiere de constantes transformaciones en su modelo de desarrollo agropecuario, basado en producciones más endógenas y en el uso más eficiente de los recursos localmente disponibles.

La agroecología, como práctica abanderada de la soberanía alimentaria, puede ubicar a los que trabajan la tierra, distribuyen los productos del agro y a los consumidores, en el centro de las políticas públicas que fomenten procesos de una manera ecológicamente sostenible. Por tanto se convierte en una alternativa sustentable.

Campesino a campesino por la producción de alimentos

Justo hacia esas metas se proyecta el Movimiento Agroecológico de Campesino a Campesino, promovido por la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (Anap), dirigido al Programa de Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar.

De igual manera forman parte de proyectos de colaboración internacional relacionados con la  conservación de suelos, desertificación, sequía y el rescate de la producción local de alimentos. Trabajan la diversidad, semillas, y  minindustrias de vegetales y frutas.

En Cienfuegos, dicho movimiento agrupa a más de 14 mil 300 productores, propietarios o usufructuarios de similar número de fincas, pertenecientes a las 72 Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS) con que cuenta la provincia. De esa cifra, 32 poseen el certificado acreditativo por los órganos competentes, en tanto, las restantes, o están iniciadas o en transformación.

A medida que Denia Bengochea González se adentró en este fascinante mundo se fue enamorando de la agroecología. “Es una labor muy paciente, pues hay que convencer de su utilidad, que como se sabe, se basa mucho en la fuerza de la costumbre y el empirismo”.

La actual especialista del “campesino a campesino” de la Anap en Palmira –municipio que marcha a la avanzada junto a Cruces–, experimenta una gran satisfacción por las más de mil 390 fincas incorporadas, y el aliciente adicional de haber celebrado en este territorio el VI Encuentro Internacional de Agroecología, Agricultura Sostenible y Cooperativismo en 2018.

“Cada día se suman nuevos adeptos a las prácticas agroecológicas –comenta Denia–, y no solo reconocen los beneficios de la diversificación y disponen de cultivos más saludables a partir del uso de materias orgánicas, como el humus de lombriz o el compost.  Además acceden a biofertilizantes y biopesticidas provenientes de los Centros de Reproducción de Entomófagos y Entomopatógenos (CREE), y se convierten en activos promotores entre el resto del campesinado”.

 La agroecología como ciencia

Foto: Tomada de internet
Foto: Tomada de internet

Tales procedimientos no son totalmente nuevos, aunque por mucho tiempo se acogieron de forma ingenua y rudimentaria, para los años 70 del siglo pasado varios expertos conceptualizaron las experiencias en el término agroecología, definido como una ciencia de síntesis para la construcción de la soberanía alimentaria.

En los años 90 estas acciones cobraron mayor fuerza ante la dificultad para importar insumos, debido al derrumbe del campo socialista y al criminal bloqueo impuesto por el gobierno de Estados Unidos, hoy recrudecido con nuevas medidas.

Actualmente adquiere vital importancia para quienes hacen parir la tierra.

MAELA en Cuba y América

El Movimiento Agroecológico de América Latina y El Caribe (MAELA), da sus primeros pasos como iniciativa en 1989, y tres años después se constituye como tal.

Hasta la fecha ha ampliado su membresía que actualmente abarca a más de 150 organizaciones en 20 países, entre ONGs, Organizaciones Campesinas, movimientos y redes de agroecología, instituciones de Educación y universidades.

Promoverla como una propuesta constitutiva de modelos de desarrollo alternativo es su misión, haciendo énfasis en el uso, acceso y control de manera equitativa y sostenible de los recursos naturales, y la recuperación de saberes locales.

Para tal propósito, los países miembros del MAELA se insertan y acogen programas, proyectos y planes para la articulación de alianzas. Ello posibilita la gestión de conocimientos e incidencia política, desde lo local, nacional, regional y continental.

En Cuba el Movimiento cuenta con el activismo de organizaciones rectoras de la actividad agropecuaria como la Asociación Cubana de Producción Animal (ACPA), la ANAP y la Asociación Cubana de Técnicos Agrícolas y Forestales (ACTAF). Además intervienen el Centro de Investigaciones Apícolas y la Estación Experimental de Pastos de Las Tunas.

En América Latina, los mayores daños causados en la salud por la aplicación masiva e indiscriminada de plaguicidas en el campo y en los hogares son las muertes y las intoxicaciones agudas y crónicas, que frecuentemente afectan a trabajadores/as agrícolas, como también a los consumidores, debido a los residuos de plaguicidas en los alimentos.

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