Agrimensor

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Tuvo el cementerio Tom√°s Acea, de Cienfuegos, a un connotado agrimensor, nacido y muerto en esta propia ciudad./ Foto: Del autor
Tuvo el cementerio Tom√°s Acea, de Cienfuegos, a un connotado agrimensor, nacido y muerto en esta propia ciudad./ Foto: Del autor

Dominada ya por las civilizaciones antiguas ‚ÄĒen cuyo fundamento asentaron parte de sus logros constructivos, cient√≠ficos y civiles‚ÄĒ, la agrimensura es el arte de saber medir las tierras, seg√ļn el Diccionario Aristos, de 1976.

Por consiguiente, la persona dedicada a la tarea establece cálculos espaciales, atisba la longitud de las áreas, rectifica límites. El agrimensor, suerte de topógrafo nutrido de diferentes disciplinas (geometría, trigonometría, ingeniería, arquitectura, historia, física, geomorfología…) y abocado por naturaleza a la delimitación de superficies, produce documentos cartográficos y, de tal, se integra a la memoria visual más práctica de los sitios donde sirvió.

Tuvo el cementerio Tom√°s Acea, de Cienfuegos, a un connotado agrimensor, nacido y muerto en esta propia ciudad, del cual sin embargo no se han difundido elementos factuales. Virtualmente desconocido para el lector, en tanto su figura no ha sido reflejada por los medios, al socaire del aniversario 90 del camposanto sea oportuno poner en perspectiva p√ļblica a un hombre como Jos√© Federico Porr√ļa Taillacq (1901-1982).

La Fundación Tomás Acea lo atrajo a su seno casi desde los inicios de la necrópolis inaugurada el 21 de noviembre de 1926. Fue a finales de esa propia década. Allí permanecería activo hasta mediados de la de los 60.

Hizo el estudiante de Ingeniería de su asistencia técnica al camposanto una razón laboral y causa que por su devoción y calidad, extravasaría el mero hecho del trabajo en procura de una remuneración para convertirse en objeto de vida, instancia de crecimiento, blanco de su tesón e inteligencia.

El trazado del recinto no se comprende sin pasar por el quehacer de Porr√ļa Taillacq, quien no solo parcel√≥ o siluete√≥; sino que adem√°s tuvo a su cargo el proyecto de varios de los panteones m√°s significativos del lugar.

A su fecunda gesti√≥n se deben emblemas a la manera de los panteones de algunas de las familias m√°s encumbradas de la aristocracia local (las √ļnicas en posibilidad de autosufragarse tales habit√°culos mortuorios, elaborados con m√°rmol de Carrara, en talleres de Italia) como los Silva Fern√°ndez, M√©ndez Campillo, Cacicedo Torriente, Casta√Īo Montalb√°n, Cabada, Guti√©rrez Orfila, Navarro, Hern√°ndez Mauri y Pardo.

√Čl configur√≥ los proyectos, anteproyectos y/o croquis del alzado de dichos iconos de la necr√≥polis Monumento Nacional. Se investig√≥ y constat√≥ que a Jos√© pertenecen sus bocetos, planos‚Ķ, todo lo cual result√≥ debidamente identificado con su firma por parte de los especialistas del Grupo Cementerio de la Oficina del Conservador de la Ciudad, quienes hace menos de dos meses recibieron auspiciosa donaci√≥n al respecto, que ha pasado a formar parte del denominado Fondo Porr√ļa Taillacq . De igual manera, a la autor√≠a de Jos√© corresponden los proyectos de la infraestructura de hormig√≥n armado para el pante√≥n del se√Īor Pedro Monasterio, el del mausoleo de la actriz Luisa Mart√≠nez Casado (ambos de 1942) y el del Colegio M√©dico de Cienfuegos (de 1929). Tambi√©n elabor√≥ el del cementerio de El Castillo.

Prácticamente, no se conocen datos de su vida privada, y la comunidad intelectual aguarda con entusiasmo que la especialista María Dolores Benet abunde de forma integral en torno a la figura del agrimensor cienfueguero, en ponencia a presentar dentro de la jornada por los 90 del camposanto.

Jos√© dise√Ī√≥ su propio nicho mortuorio. All√≠ reposan sus restos, junto a los de su esposa. Se encuentra dicho pante√≥n en el ala izquierda del camposanto, pr√≥ximo al edificio administrativo. √Čl dej√≥ se√Īalado lo siguiente: ‚Äú‚Ķes voluntad expresa del propietario de esta b√≥veda, Jos√© Porr√ļa Taillacq, que los restos de su esposa, Delia Margarita de la Torre y Vald√©s (‚Ķ) permanezcan eternamente en ese lugar, sin que nadie pueda moverlos ni alterar esta disposici√≥n y cuando muera sea enterrado en esa b√≥veda y quede clausurada definitivamente‚ÄĚ.

El hijo de Antonio e Isabel, quien viv√≠a en la avenida 50, entre 39 y 41, falleci√≥ el 10 de marzo de 1982 a las diez y treinta de la ma√Īana, en el Hospital Provincial Dr. Gustavo Alderegu√≠a Lima, como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio por infarto cerebral, seg√ļn reza en su licencia de enterramiento. Hoy, a los 90 noviembres del cementerio Tom√°s Acea, es justo recordar a alguien cuyo legado se deline√≥ para siempre en la propia imagen del lugar.

Tuvo el cementerio Tom√°s Acea, de Cienfuegos, a un connotado agrimensor, nacido y muerto en esta propia ciudad./ Foto: Del autor

Agradezco a Irán Millán Cuétara, Conservador de Cienfuegos, por la sugerencia de esta columna; y de forma especial a Hilda María Mola, especialista principal del Grupo Cementerio de dicha institución, sin cuya imprescindible información hubiera sido imposible realizarla.

4 Comentarios

  1. Eddy, en efecto. Todavía hay muchas historias por descubrir y sobre ahí, también, debe estar nuestra labor. Gracias por su comentario.

  2. Realmente muy interesante. Cienfuegos está lleno de la obra de muchas personas de las cuales se desconoce su participación específica. Hace poco también conocí en un reportaje de PerlaVisión sobre el arquitecto José Carbonell, cuyo trabajo está reflejado en la contrucción de gran parte de la ciudad de Cienfuegos y desconocía el mismo.

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