Agenda Bicentenario: Artífices del Arco de los Obreros

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El proyecto pretende rescatar el único Arco de los Obreros de Cuba como fue en sus inicios./ Foto: Internet

Resulta probable que no exista en Cienfuegos una persona que no haya visitado el parque José Martí, el mayor, más antiguo y colorido de la ciudad capital. Dicen sus amantes que posee un magnetismo comparable al emblemático Palacio de Valle, ubicado en el extremo sur de la propia urbe y en cuya arquitectura confluyen varios estilos que hacen muy singular el capricho artístico del que fuera su adinerado dueño.

Solo una cultura como la cienfueguera, durante al periodo neocolonial, podía permitirse construir y continuar su desarrollo urbano y social, con elementos arquitectónicos de tal relieve, que fueran capaces de tomar en cuenta la esencia humanista, popular y de progreso de la cultura cubana, sin dejar a un lado su autenticidad.

Sus manifestaciones, en algunos casos, presentan rasgos característicos de la clase burguesa dominante, en gran medida patrocinadas por instituciones y personas que la enaltecían, en sus distintos estratos, quienes por una u otra causa, deseaban contribuir al desarrollo de la urbe.

De continuidad a estos preceptos e influencias, una figura lúcida, inteligente y humilde, proveniente de las capas obreras de nuestra ciudad, el maestro de obras Antonio Ferrer y Valdés[1], muestra a la intelectualidad y a los futuros gobernantes, la idea, previamente lanzada, de edificar un monumento conmemorativo a favor del advenimiento de la “República” —situación constitucional por llegar el 20 de mayo de 1902—, diseñado a imagen y semejanza de los arcos triunfales, edificados por distintos emperadores que gobernaron la geografía europea, fundamentalmente en Italia y Francia.[2]

En el frontispicio se le grabó un escudo, muy parecido al que conocemos en la actualidad, con la única diferencia de que está flanqueado por cuatro banderas cubanas plegadas, dos a cada lado, pero que tenía también, algo alejados de las banderas, hacia el exterior, los clásicos ramos de encina y laurel. Como la idea fue siempre inaugurar el Arco el día 20 de mayo, se trabajó meticulosamente en la obra durante el día y la noche gracias a la Compañía de Electricidad, —por entonces de la familia Font—, que prestó servicio gratuito para levantar en tiempo el patriótico monumento, sin perjudicar su elegancia y durabilidad.

Hoy, las autoridades cienfuegueras, conocedoras de esta tradiciónconfeccionaron una carta de intención entre la Unión Fraternal de la Metalúrgica a la que pertenecen algunos miembros de la Asociación Cuba Cooperación Francia y la Oficina del Conservador de Cienfuegos OCCC para rescatar la obra, aportando a estos efectos un financiamiento constituido por un monto de 18 mil euros, a emplearse en la compra en el exterior de lucces —con sus diferentes tipologías—, bombillas y otros detalles que necesite el Arco.

Es un proyecto que pretende rescatar el Arco de los Obreros como fue en sus inicios, recuperando las tres astas que izarán las banderas de Cuba, Cienfuegos y la de los propios obreros, a confeccionarse por artesanos del Fondo de Bienes Culturales. La de los obreros contará con la imagen de tres números ocho (8), de la cual solo en Francia se conserva su diseño, pues no existe evidencia gráfica en la ciudad. También se colocará una tarja conmemorativa a esas visionarias personas que erigieron el único Arco de Triunfo existente en Cuba.

[1] Antonio Ferrer y Valdés, Obrero Maestro de Obras (Santa Clara 1866 – Cienfuegos, ?).
[2] Un ejemplo es el Arco de Triunfo edificado en la exclusiva zona de Paris, Francia, conocida por los Campos Elíseos, esta monumental edificación cualifica las visuales que atraviesan la explanada, intercalada por dos grandes avenidas, sin que su cota sea transformada.

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