Acertados “equívocos”

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El artista cienfueguero Rafael Cáceres. Foto: Juan Carlos Dorado
El artista cienfueguero Rafael Cáceres. Foto: Juan Carlos Dorado

Equívocos, muestra con la cual abrieron 2017 los artistas y miembros de la Uneac, Rafael Cáceres y Néstor Vega, es el acierto fundado en la elocuencia discursiva de la libertad abrevada en el instinto y la mayoría de edad de sus trayectorias artísticas. Pues para ambos mostrarse mediante los mecanismos automáticos que convierten los trazos en formas no ha sido el resultado de un alarde de espontaneidad festinada, sino un ejercicio consciente que se impusieron como reto personal para subvertir sus propias escrituras.

Esta vez, exteriorizar sus reconocibles y particulares percepciones del mundo tuvo su principio genésico en el dibujo que se convirtió en el pretexto constructivo para la composición, luego el ambiente generado por la línea despertó las fuentes latentes del color. Un maridaje que cada cual abrazó desde la particular concavidad de su pensamiento, a sabiendas de que el desafío estaba en el proceso de facturación, ese que -ya habían convenido-, estaría signado por el artificio ingenioso, el riesgo para aventurarse, el atrevimiento para sorprenderse con sus propias soluciones emocionales nacidas de la creatividad.

El resultado de esta experiencia tangible y sensual es un estado de expresión radiante, de soluciones originales que tienen la pasión como su componente transversal. De ahí emana la soltura del dibujo de Cáceres resuelto con un artefacto innombrable para los anales de la Historia del Arte pero factible para acentuar la gestualidad de su expresionismo y lograr calidades táctiles resultado de exquisitas transparencias.

Igual sucede con el colorido de Néstor, ahora circunscrito a la voluntad del fragmento consecuencia de la previa imposición del dibujo pero sin que este sea atadura, porque lo que es luminosidad contenida en la línea se alterna sabiamente con las infinitas gradaciones que extrae del uso de la tinta china, a veces en grises sutiles y traslúcidos, otras en negros intensos y brillantes que dispone con precisión caligráfica o con aparente descuido en manchas que sólo él sabe doblegar con su magisterio.

Así Rafael Cáceres y Néstor Vega tienden puentes espirituales con el espectador, quien no solo podrá advertir las diferencias propositivas de estas piezas en relación con sus producciones anteriores; sino convencerse que los únicos y verdaderos ‘Equívocos’ en el arte son aquellos que apagan el vigor y la libertad de la mente.

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