A 55 años de la Escuela-Taller fundada en Cienfuegos por Mateo Torriente | 5 de Septiembre.
mar. Oct 22nd, 2019

A 55 años de la Escuela-Taller fundada en Cienfuegos por Mateo Torriente

El balcón del Caribe, obra del artista cienfueguero Mateo Torriente, en la fachada del hoy Edificio de Arte Cubano, antiguo Palacio de Bellas Artes, en La Habana. / Foto: Internet

Se sabe que de la histórica reunión de Fidel con los intelectuales en junio de 1961 emergieron los principios rectores, articulados luego, bajo el rótulo de Política Cultural de la Revolución Cubana. La libertad de creación y el acceso del pueblo a las mejores realizaciones artísticas de Cuba y del mundo, constituyen desde entonces, sus principales derroteros.

A menos de un año de esos pronunciamientos, Cienfuegos tuvo el privilegio de contar con una experiencia sui géneris para implementar tales aspiraciones. En marzo de 1962 inició el primer curso de la Escuela-Taller Rolando Escardó, fundada por Mateo Torriente, algo anticipado en relación con el primer curso de la Escuela Nacional de Arte, que comenzó ese mismo año pero en mayo.

Por supuesto, tal resultado fue consecuencia del prestigio de Mateo Torriente como intelectual y revolucionario, también de la comprensión y apoyo de la alta dirección del Consejo Nacional de Cultura, especialmente en la figura de Vicentina Antuña, junto a las autoridades locales. Gracias a estas últimas, el Palacio de Valle fue entregado a la escuela-taller para desarrollar su labor.

A partir de ese momento y durante los casi cuatro años que Mateo Torriente se mantuvo liderando esta experiencia, desplegó una concepción pedagógica que tuvo su fundamento epistemológico en la libertad creativa y su asidero ideológico en la coherencia con que afrontó las demandas de una política cultural que se declaraba democrática e inclusiva. Según sus propias palabras.

“Los objetivos que persigue la Escuela-Taller de Artes Plásticas Rolando Escardó, según su plan de estudios, son, en primer lugar y como meta decisiva, la creación de artistas de una amplia cultura universal y, de base, una formación eminentemente cubana, respondiendo a nuestro estilo y a la sensibilidad nacional. Y aún aquellos asistentes a la Escuela que no pudieran desarrollarse como artistas, llevarán a sus centros de trabajo y a sus hogares los conocimientos impartidos en la escuela sobre el Arte y la Cultura en general, Arte y Cultura al servicio del pueblo, enraizados en el folklore rico y verdadero que ha construido dichosamente la nación”.

A cincuenta y cinco años de ese acontecimiento fundacional, todavía su concepto roussoniano del disfrute pleno del pueblo a la práctica artística, tiene mucho que aportar.

Es menester continuar incrementando la disposición cultivada —algo que solo puede lograrse a través de la educación— para consumir el hecho estético de manera reflexiva y crítica. Lo que es parte consustancial de la hegemonía cultural —en tanto sistema de significados, valores y prácticas— emergente, pretendida con la aplicación de la política cultural de la Revolución.

*Crítica de arte

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3 comentarios en “A 55 años de la Escuela-Taller fundada en Cienfuegos por Mateo Torriente

  1. Estimada Massiel, en el recuerdo de aquella Escuela-Taller de Artes Plásticas “Rolando Escardó”, falta un nombre imprescindible que, junto al de Mateo Torriente, fue insustituible en el primer impulso que recibió esa institución. Hago referencia a Manolo Guillermo Fernández, pedagogo-pintor de Santa Clara, ya fallecido, quien en aquellos años iniciales, viajaba, casi a diario a Cienfuegos, y otras veces permanecía allí durante una semana para impartir cursos. Luego también se incorporó a esa nómina el sagüero José (Pepito) Nüñez hasta que a finales de los años 60 los dos artistas mencionados fueron hacia Sagua la Grande. Allí, en la costa norte gestaron similar acción docente-creativa en lo que se denominó Escuela-Taller “Fidelio Ponce de León”, baluarte, junto a la cienfueguera en la formación de jóvenes pintores, ceramistas y escultores. Por cierto, hay testimonios sobre las incursiones efímeras, y algunas polémicas entrecruzadas, del folklorista Samuell Feijóo, principalmente allá en el centro del sur. Todas las opiniones contrapuestas, entre Feijóo y los profesores, estaban relacionadas con la concepción del arte, en su apreciación y huellas la escuela naturalista, el paisajismo, el retrato y las sendas históricas trazadas por Romañach y la primera vanguardia cubana. Ahora que usted aborda el legado de Mateo Torriente sería interesante indagar sobre el paradero de un busto de Martí, colocado en el parque Leoncio Vidal Caro, en Santa Clara, en enero de 1941, y retirado de allí cinco años después debido a una reacción negativa de la prensa que, al principio aplaudió el gesto y proyecto cultural frente al teatro La Caridad, y después contraatacó al artista. Con eufemismo nombraron entonces a Torriente el “hacedor del Martí Cabezón”, dada las cualidades del fundamento volumétrico.

  2. Mario, en nombre de Massiel, que es colaboradora habitual nuestra y firmante de una columna de crítica de artes visuales en la edición impresa de nuestro periódico, te agradezco esas palabra y ten por seguro que se las transmitiremos. Coincidimos con tus criterios en torno a ella y por eso nos enorgullece contar con sus profesionales valoraciones en nuestro medio, tanto en la versión en papel como en la página web y además en el trimestrario cultural Conceptos. Saludos de Julio Martínez Molina, jefe de la página cultural de 5 de Septiembre.

  3. Massiel Delgado. Leer ese nombre en 5 de septiembre me llena de orgullo y regocijo. Hacen bien en rodearse de personas de talento como Massiel, la mejor profesora de historia del arte de todo Cienfuegos. Gracias por todo lo que ha hecho por nuestra tierra. Un tributo agradecido de su alumno.

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