20 de Octubre: En la cultura está toda la riqueza de la Patria

Cuba es un país que destaca por su naturaleza y por sus personas. Dentro de un clima cálido, en donde el invierno es cada vez menor, emerge una naturaleza que va desde montañas, valles, ríos, playas, con una fauna y una flora llena de diversidad y encanto. Sin embargo, si no fuera por las personas que la habitamos, pudiera ser otra de las tantas islas del Caribe.

La amabilidad, la ternura de los niños, la generosidad y la solidaridad, son valores que han definido a esta tierra y por los que ha ganado Cuba un lugar en el corazón de muchos, aún en la distancia. A ello se suma la sonrisa del cubano, su modo jovial de expresarse y el tratar de encontrar las más diversas soluciones creativas a cada dificultad.

La cultura abarca desde el entorno visual, que va desde la arquitectura, las artes plásticas, hasta la manera de vestirnos, de movernos, de gesticular. También el mundo sonoro en general, la música que escuchamos, que consumimos, que se comparte o que algunos imponen desde sus diferentes grados de conocimiento y sensibilidad.

Se incluye la palabra, la manera de utilizar el lenguaje, el volumen en que se habla, los grados de suavidad o agresividad, la forma de dirigirnos a otros o de responder, el timbre de la voz y la cadencia de cada región o persona. Agreguemos el movimiento, ese sensual que nos caracteriza al caminar o al bailar y que expresa implícita o explícitamente muchísimos mensajes.

Algo bien importante es nuestra filosofía de vida, el pensamiento y el actuar, que está a su vez estrechamente vinculado al entorno sociocultural, vivencias, conocimientos adquiridos, historia y cultura general de cada persona.

Nuestra cubanidad se define desde el olor a café que sale de nuestras casas en las mañanas, el buenos días a los vecinos; mediante todo esto estamos emitiendo señales de quiénes somos. La amabilidad, el respeto, el cuidado por la ética y los valores humanos en general debe ser siempre la meta diaria de cada persona.

Todos somos responsables de quiénes somos, de cómo somos desde la perspectiva social y de cuidar aquellos valores intrínsecos que nos han definido siempre, para bien como cubanos. Aquellos que afirman que nos define el ser descuidados, hablar alto, formar barullo, romper cosas por donde pasamos, escuchar música muy alta que moleste a los vecinos, no tener buenos modales, etc… ese nunca leyó a Martí, ni a los grandes pensadores de esta tierra. Decretar que la mala educación y las maneras poco amables y fiables son propias de nuestra cultura es de alguien que niega la educación.

Ser mal educados no es ser cubanos, es sencillamente justificar lo mal hecho sin ninguna intención de enmendarlo. Si los moradores de este archipiélago perdieran algún día su esencia humana, se borrarían muchas de las virtudes que definen la cubanidad.

En la cultura de nuestra nación se encuentra toda la riqueza que han creado los hombres y mujeres de esta Patria con su potencial cultural, hijos de los saberes, la constancia, las diferentes formas de expresión artística y del sentido de pertenencia de cubanos y cubanas. Eso también nos define y nos ha dado un lugar en el mundo.

Caracterizan también la identidad cultural cubana, nuestros artistas de todas las épocas; pintores, arquitectos, músicos, escritores, bailarines, cineastas, actores y  personas vinculadas y portadoras de algún mensaje, talento o tradición artística. El mundo espiritual de los seres humanos es visible a través de señales que expresamos continuamente. Así se ha ido conformando a través del tiempo la cultura que nos define.

Pero es un proceso que no nace en un día, es producto de la evolución y de la historia. Es por eso que se enriquece cuando los nuevos tiempos se suman a las tradiciones. Las mismas que nos permitieron llegar a lo que somos hoy y que siguen siendo los peldaños que sostienen el lugar en donde estamos.

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