14 de febrero: Día del Amor | 5 de Septiembre.
mar. Ago 20th, 2019

Quien pida amor ha de inspirar respeto. Amor es delicadeza, esperanza fina, merecimiento y respeto.

La tradición consagra el día 14 de febrero de cada año a celebrar el Día del Amor, o Día de los Enamorados.

El amor es un sentimiento tan profundo y vario que puede estar dirigido a muchos aspectos de nuestra vida: a la pareja, a los hijos, a los padres, a los abuelos y demás familiares, pero asimismo a la Patria, a sus héroes y mártires, a la naturaleza, a la obra…, en fin a toda la maravilla de la existencia humana.

Mientras más virtudes poseamos sentiremos más profundamente el amor.

Lo sabía bien el Maestro, José Martí, que enseña y advierte:

  • No sabe de la delicia del mundo el que desconoce la realidad de la idea y la fruición espiritual que viene del constante ejercicio del amor.
  • El amor es una fiera que necesita cada día alimento nuevo.
  • Amado será el que ama; besos recogerá quien siembra besos.
  • En el amor del hombre y la mujer, la ternura infatigable y galante es la dote de esencia. Quien pida amor ha de inspirar respeto. Amor es delicadeza, esperanza fina, merecimiento y respeto.

Son claves martianas para que el amor perdure.

Para los jóvenes no debe ser tardía la comprensión de que el amor en la pareja no es solo sexo, sino cariño, comprensión, tolerancia, respeto, camaradería, espiritualidad. Honorato de Balzac afirmaba que…

  • El amor no es solo sentimiento: ¡es un arte!

Es bueno despertar al poeta que lleva dentro toda persona enamorada.

Pero hacer poesía no es solo rimar palabras dulces o estremecedoras, es transformar todo lo que rodea a la pareja en sensaciones placenteras con acciones y demostraciones que trasciendan y embellezcan lo cotidiano.

El amor que pudiera parecer imposible e inmaterial se salva si sabe alimentarse bien de ciertos detalles, si comparte lo bueno y lo malo. Se salva el amor si permite que en el pesar, el sufrimiento no sea solo de uno.

El deseo de depositar lo mejor de cada uno en un ser humano que se ha escogido por sus virtudes, siempre será superior a cualquier dificultad y prevalecerá en la pareja hasta convertirse en triunfo, si no se abandonan los principios.

Así ha sido, así se ha confirmado, felizmente, en las vidas de nuestros Cinco Héroes anti-terroristas, liberados por la solidaridad, ¡por el amor del mundo!, de los mejores amadores del mundo, de Cuba y del orbe que lucharon por su liberación. ¡Es el triunfo del Amor! ¡Es una victoria universal!

Y cuando la vida nos golpee, cuando el dolor de una muerte parezca que nos arrebata a nosotros, también, la vida, igualmente Martí acude a salvarnos con sus razonamientos precisos:

  • La vida humana sería una invención repugnante y bárbara si estuviera limitada a la vida en la Tierra. Morir es seguir viaje.

Es una idea que también expresa en verso:

  • El musgo, la oropéndola, las flores, / que brotan en esta tierra nunca fría / son besos, son suspiros, son amores / ¡muertos que están amando todavía!

Así, poéticamente, Martí describe la transformación de la materia. Pero cuando el amante sobreviviente sienta que pese al tiempo transcurrido el dolor permanece intacto, siéntalo a plenitud, porque la muerte sólo es verdad con el olvido, y nuestros seres queridos se reproducen y permanecen en las enseñanzas que dejan, en los ejemplos que fueron, en las buenas obras que dejaron, en los recuerdos gratos que reproducimos, que es, de alguna manera, su transformación en la espiritualidad de los sentimientos.

Así permanecen, y uno puede sentir ¡que continúan participando en nuestras vidas!   Que también esto es ¡una victoria personal del amor!

OTRA VICTORIA HISTÓRICA DEL AMOR

Hay un hecho histórico poco conocido que debemos recordar un día como hoy 14 de febrero. En 1899 entró a Cienfuegos, con sus aguerridas fuerzas mambisas, el Generalísimo Máximo Gómez Báez.   Después del término de la guerra, con la irrupción de las tropas de marines norteamericanos, no le fue permitido al genial soldado internacionalista dominicano, reconocido entre los más insignes estrategas y combatientes populares de su época en todo el mundo, que entrara a ciudad alguna de Cuba con sus tropas. Los invasores norteamericanos relegaron al Generalísimo a sus campamentos en zonas rurales asoladas por la política genocida de la Reconcentración.

Sólo transcurridos 44 días de la intervención oficial de Estados Unidos en Cuba, le permitieron al viejo heroico y respetado mambí, entrar a las ciudades con sus fuerzas desarmadas. La población cienfueguera lo aclamó a su paso.

Junto a él entraron a Cienfuegos, los generales Higinio Esquerra y Francisco Carrillo, que habían dirigió la Brigada de Cienfuegos del Ejército Libertador, así como otros heroicos patriotas.

Gómez fue alojado en la residencia del acaudalado industrial y comerciante Nicolás Acea, y fue vitoreado donde quiera que se presentaba o transitara. Dos días permaneció Gómez en nuestra ciudad y expresó su disgusto y dolor cuando todo el glorioso Ejército Libertador, obra de José Martí, fue desarmado por los neo-colonialistas norteamericanos, así como fue disuelto el Partido Revolucionario Cubano, otra creación martiana para dirigir la guerra y construir la República que ambicionaba. Todo fue una táctica del naciente imperialismo norteamericano para dejar expedita su obra de dominación en la Isla ambicionada.

El héroe internacionalista dominicano no pudo evitar ni la fatal intervención, ni estas acciones para desmembrar y ahogar la obra del Apóstol, con lo que truncó la independencia real y la soberanía de la Isla, aunque Gómez mostró públicamente su rechazo a esas acciones y su impaciencia por la prolongación de la ocupación militar estadounidense, y solicitó la rápida elaboración de la Constitución de la República, aunque tampoco pudo impedir la aprobación de la Enmienda Platt.

El escaso tiempo que Gómez transcurrió en Cienfuegos, visitó a su querida amiga y colaboradora eficaz, con quien se carteaba frecuentemente, la patriota Capitana Rita Suárez del Villar.

Tendrían que pasar 57 años, hasta el primero de enero de 1959, para que Cuba fuera, realmente, libre y soberana, con las características previstas por José Martí. Y fue esto, también, victoria del amor.

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